8.6.06

Bella Flor

Hoy me tocó entrar en "tierra de nadie". Hay sitios así en los alrededores de San José y ni siquiera imaginamos su existencia, o si los imaginamos es para olvidarlos o ignorarlos enseguida. Del que les hablo se llama "Las Tablas" y es un precario camino a Alajuelita. Ahí no entra ni la policía, ni las ambulancias, ni mucho menos los recolectores de basura. Así que todos los desechos van a parar a un río que pasa por el lugar. Es algo de lo más triste que se puedan imaginar. Por su puesto que ahí la droga es la reina y se ve mucha juventud esclavizada por ella. En las callejuelas a veces huele a marihuana hasta el mareo y se nota que algunos muchachos andan armados con cuchillos o armas de fuego. El asunto tiene trascendencia, especialmente cuando uno entra con una cámara y empieza a notar miradas recelosas o francamente hostiles. Así me pasó hoy cuando fui a filmar ciertas escenas para un video contratado por la Fundación Omar Dengo a una productora con la que estoy conectado.

El propósito del video es el de documentar un hermoso proyecto educativo que dicha Fundación tiene con niños y cuyo objetivo es el de enseñarlos a involucrarse en actividades comunales y sobre todo a sensibilizarlos al problema de la basura. Mientras los filmaba caminando por una vereda a la orilla del río, noté la presencia de un grupo de muchachos sentados en unas grandes rocas. De pronto el más desgarbado de ellos se me acercó con gesto amenazante y comenzó a decirme señalando la cámara: "hey, me baja esa bichaaa o la tira pa'rribaaa". Obviamente rehusaba ser filmado (¡yo ni siquiera lo estaba encuadrando!), pero seguramente no en razón de su apariencia. Por suerte yo iba acompañado y protegido por Bella Flor, una mujer pastora de un templo evangélico quien es la única persona que goza del respeto de esta gente. Ella, con tono firme pero cordial, le dijo al joven: "usted tranquilo, ellos vienen conmigo y están trabajando en uno de mis proyectos". El muchacho entonces se alejó y pudimos seguir filmando. Y es que ella, con once años de laborar ahí al servicio de la comunidad, ha sabido ganarse su aprecio y respeto. Definitivamente la constancia, el tesón y el amor son la clave para establecer el diálogo social y luchar por resolver los más árduos problemas sociales. El ejemplo y la lección de Bella Flor me hacen pensar que lo que necesitamos en este país son legiones de gente como ella, entregada, generosa y desinteresada... ¡Qué bien porta su nombre esta dama plantada en "tierra de nadie"! (que obviamente no es que sea de nadie, sino de una población olvidada y marginalizada).

6 comentarios:

julia dijo...

Cámaras y "desconocidos".
Yo siempre pido permiso antes de tomarle una foto a alguien así, a menos que sea en un acto público donde es normal que haya cámaras...manifestaciones, estadios, conciertos, eventos...
Es más por respeto a esta gente,que no sientan que los estás tomando porque son "curiosos" o "bichos raros".
Si querés espontaneidad, sólo te armás de paciencia, les conversás, vas a otro lado, tomás fotos de los árboles y los pajaritos, y al rato, cuando ya se acostumbran a tu presencia, los pescás...pero siempre, siempre , es importante entablar una relación de respeto primero con ellos.
Bella Flor hace lo correcto y por eso recibe esa respuesta positiva. Es fácil entender por qué.
Nadie tiene por qué responder con agresividad a quien se acerca con cariño...yo parto de eso y nunca me ha fallado...
( hasta ahora!!)

Quimera dijo...

Tenés 100% razón Julia en eso que me aconsejás sobre la forma de abordarlos. Yo también siempre procuro pedir permiso cuando filmo (salvo actos públicos al igual que vos). Pero tal vez no me expliqué bien... lo que ocurrió fue que yo estaba filmando a los niños mientras caminaban (y ellos fascinados). Luego nos acercamos al territorio de los "piedreros", que finalmente es la vía pública, y ahí fue donde uno se me vino encima... pero yo ni siquiera los estaba enfocando, ni estaban en mi campo de encuadre. Ellos no eran el objeto del video, sino los niños. La verdad no me esperaba para nada su reacción, fue ahí donde sentí el enorme poder que ejercen en la comunidad y que es la razón por la cual ni la policía entra. Por eso presisamente me impresionó tanto la fuerza y autoridad de Bella Flor.

emilia dijo...

Eugenio: recibí tu amable comentario en mi blog y quería agradecerte. También para mí es una agradable sorpresa ver que estás en el mundo del video y esas vainas. Es algo en lo que recientemente también me estoy interesando, así que apreciaré especialmente tus post relacionados con películas o con tus propios proyectos, como en este caso.
Voy a seguir visitándote.

Quimera dijo...

Muchas gracias Emilia por la respuesta y la vueltita. Y qué bueno que también te interesás por la creación audiovisual.

He estado explorando la posibilidad de poner aquí en el blog videitos cortos (sobre todo algunas cosillas de carácter más experimental). Creo que pronto alguno será visible.

También te invito a darte la vueltesita por los otros dos blogs de mi archipiélago: "Tinta y Luz" y "Cosas de Jota".

elvis dijo...

Eugenio, amigo, excelente blog.Me pasó algo similar hace un año:Viajé desde el extranjero hasta el caribe costarricense donde asistí a una bananera para corroborar la situación laboral de algunos empleados, el administrador me mandó sacar con el guarda a pesar de haberme dado cita 3 días antes. En el intento de realizar la filmación desde la vía pública, me mandaron a sacar por segunda vez con unos perros, igual que un delincuente. Cosas de la profesión.

Quimera dijo...

Gracias por el piropo para el blog aunque sea inmerecido. Se hace lo que se puede.

Pues sí, las cámaras siempre son vistas con recelo porque además de su ojo ciclopeo que vale por mil tienen memoria fotográfica (es el caso de decirlo). Claro que no son nada si quien está detrás no las aprovecha. Pero basta que los que tienen algo que ocultar las vean para que entren en pánico y hasta te echen los perros. Pero en un caso como el tuyo hay que hacer como Michael Moore: hay que aprovechar la situación y filmarla porque dice más que mil entrevistas.