17.6.06

Al pueblo lo que no es del César

¿Alguien me puede explicar, para decirlo en lenguaje popular, "qué pitos toca" el Vaticano en un asunto como el de la aprobación del TLC? ¿Por qué tendría la Iglesia que enviar a los obispos costarricenses una "carta de apoyo al libre comercio"? Exigir tal libertad y coartar al mismo tiempo su libertad de pensamiento y de acción mediante ese tipo de presiones es incongruente. Porque no me van a decir que estas no son grandísimas presiones, emanadas de los oscuros nubarrones donde se especula que habita el creador universal.

Es como si Costa Rica mandara cartas al Pontífice abogando por un tratado de unificación con la iglesia ortodoxa. ¿No se supone que Costa Rica y el Vaticano son Estados soberanos que no deben permitirse esas promiscuidades? Alguien podrá argumentar que en este caso es válida puesto que el mismo Arias la fue a buscar, pero aún así yo sostengo que en esa política exterior aparentemente normal hay algo suelto, una pieza desajustada, como cuando las bombillas se queman: Por fuera se ven bien, pero si las agitamos un poco hacen clic clic. Señal de que un nuevo oscurantismo se insinúa. El apoyo para el TLC no es algo que Arias deba buscar afuera, sino entre los ciudadanos de este país y sin manipular sus creencias religiosas para fines políticos. Por las mismas razones y por principio de coherencia la Iglesia local debería también abstenerse de hacer declaraciones en contra del TLC.

Pero a pesar de ese "triunfo", Arias (y todos nosotros con él) salimos doblemente goleados (nuestra suerte de estos días), ya que el poquito de dignidad que se pudo haber esperado de su entrevista papal y que se concentraba en un pedido de tolerancia hacia los métodos anticonceptivos, fue simple y llanamente ignorado.

Es urgente que en nuestro país se haga una enmienda constitucional para eliminar ese absurdo principio de que el Estado tiene religión y que es la católica, porque eso solo produce un país arrodillado.

2 comentarios:

julia dijo...

totalmente de acuerdo

Mariela dijo...

así es, nada más cierto