18.6.08
2.6.08
YSL: In memoriam
26.4.08
D...
Ya sé que de hecho me estoy contradiciendo, porque uso un sistema lingüístico para decir esto que digo. Pero precisamente, la contradicción surge del nombrar. Además, también sé que en determinadas circunstancias llamar las cosas por su nombre puede incluso ser vital, pero no estoy aludiendo a esos casos. Así que le propongo el silencio. Desbautice, desno.., des… d… …
PS.
Este blog se quedará en silencio por un tiempo, no porque necesariamente esté aplicando lo que digo, sino porque sencillamente me voy de viaje.
Temas: intrascendentes, reflexión
17.4.08
Non credo artístico
1-No creo, como lo escribió Carlos Cortés en la primera frase de su novela Cruz de Olvido, que en Costa Rica “no haya pasado nada desde el big bang”… ha pasado y mucho, pero lo que más pasa es que muchos no quieren verlo o investigarlo.
2-No creo que nuestro país carezca de condiciones apropiadas para producir grandes obras.
3-No creo que el sufrimiento y el dolor sean condiciones sine qua non para producir una obra artística de valor y profundidad.
4-No creo en quienes envidian las tragedias por las que han pasado otros países centroamericanos como un pretendido trampolín para producir obras “mayores” y “significativas”.
5-No creo que lo “mayor y significativo” deba serlo forzosamente para un “mercado internacional”.
6-No creo que la consagración de un artista en un mercado internacional sea necesariamente sinónimo de que se trata de un gran artista. Eso se trata más bien de un gran mito.
7-No creo en la división entre grandes y pequeños artistas. Todos pueden tener mejores y peores momentos.
8-No creo en quienes mercantilizan el arte ciegamente.
9-No creo en quienes sacralizan el arte visionariamente.
10-No creo en las poses de quienes nos atosigan con ínfulas “postmodernistas”, así como con estéticas “alternativas” que solo son un reflejo de sus propias neurosis, de sus derruidas ideologías o bien de su pobreza espiritual.
11-No creo que los excesos de todo tipo (alcohol, sexo, drogas, etc.) sea algo intrínseco a la personalidad creadora.
12-No creo que la personalidad egocéntrica y excesiva de muchos artistas sea algo bueno ni para ellos ni para su arte.
13-No creo que tener “buenos sentimientos” sea esencial para producir buen arte.
14-No creo que el arte sea “lo máximo”.
15-No creo que “lo máximo” sea representable y transmisible artísticamente.
16-No creo en el estatus absoluto de “lo máximo”.
17-No creo que definir qué es arte sirva para entender mejor a qué me refiero.
18-No creo que lo denegatorio, tanto en arte como en este “non credo”, sea forzosamente negativo y poco propositivo.
19-No creo que lo propositivo sea forzosamente fértil, como tampoco lo es lo denegatorio.
20-No creo tener intenciones de desarrollar ninguno de los 19 puntos precedentes (aunque eventualmente pueda aumentarlos o recortarlos). Ellos son simplemente el resultado de mis convicciones actuales… de mi fe… y obviamente cada cuál es libre de compartirlos, ignorarlos o discutirlos. Por lo demás, no creo que ellos revistan mucha importancia y ni siquiera a mí me obligan.
Enpintado
Temas: blogs
10.4.08
Sobre un comentario en este blog
Tal vez por no entender muy bien que tenía que ver Hollywood con mi post, confieso que hice una primera lectura rápida de la página sin prestarle mucha atención a sus respectivos links y en términos generales la encontré bastante panfletaria. Luego, con más tiempo, volví a ella y me dediqué a revisar minuciosamente sus enlaces, los cuales conducen a otras páginas con artículos que supuestamente fundamentan lo que ahí se afirma.
Sin ser un especialista sobre el Tíbet, sino un simple simpatizante de la causa de los derechos humanos y del budismo en general, tengo la impresión de que muchas de las cosas que se dicen sobre ese país (que fue una sociedad feudal y esclavista; regida verticalmente por una casta religiosa dedicada a imponer pesados tributos a su pueblo; que ahí eran desconocidos los conceptos de derechos humanos y de democracia –lo que a todas luces sigue siendo el caso-, etc.) se dicen desde una perspectiva estrictamente occidental que no tiene para nada en cuenta su trayectoria histórica ni el sentido de sus particulares costumbres. Estamos demasiado acostumbrados a usar de nuestro propio rasero y olvidamos los contextos y el pensamiento de cada pueblo. Por ello mil y un veces hemos visto como el hombre occidental ordinario se ha dedicado a ver con mirada altiva y superficial a otras sociedades consideradas más retrasadas. Ocurrió con los indígenas americanos, con los pueblos africanos, con los polinesios, con los esquimales y así sucesivamente. En realidad, si uno quiere hablar de pueblos tradicionales, deberíamos hacerlo de modo más científico, casi tal y como lo haría un antropólogo o sociólogo moderno, y aún así posiblemente sea difícil desarraigar ciertos prejuicios en los que incurre la ciencia, lo cual deja claro que la objetividad perfecta es una ilusión. Por otro lado sería bueno no olvidar que todo cambia, como dice la canción. Incluso lo que podría ser un eventual Tíbet libre -o al menos autónomo- en los próximos años, inevitablemente va a ser muy diferente del Tíbet tradicional. Durante mucho tiempo el Tíbet estuvo cerrado y el mismo Dalai Lama ha reconocido eso como un error. Tal vez lo bueno de la opresión que ha sufrido ese país es que lo ha proyectado internacionalmente de un modo que de otra forma no hubiera sido posible y ¿por qué no decirlo?, porque también le ha traído cierto “progreso” valioso, por ejemplo escuelas y hospitales.
En esos artículos también se hacen algunas afirmaciones sobre el Dalai Lama, algunas de las más graves son estas: Que fue utilizado y pagado por la CIA como ya referí; que expolió a su pueblo y finalmente abandonó sus reclamos de independencia; que apoyó la guerra de la OTAN en Yugoslavia; que sería tan conservador como el Papa etc. Cada acusación merecería un examen particular, pero no soy yo quien lo va a hacer porque sencillamente no tengo todos los elementos a mano para hacerlo –tales como libros que no se consiguen ni por internet y documentos que solo oscuros escritores afirman que existen- y porque intuyo que en el mejor de los casos de todos modos el resultado sería estéril. Yo prefiero no focalizar sobre esos aspectos sino más bien escuchar las enseñanzas del Dalai Lama y tratar de ponerlas a prueba. A mí me basta con saber que no vienen de un dios, sino de un ser humano sometido a error como cualquiera. En repetidas ocasiones él mismo ha reconocido algunos de ellos, pero no sé si se ha referido a los cargos arriba citados. Solo sé que en su autobiografía habló de un rol que efectivamente jugó la CIA en el Tíbet en los primeros años de la guerra fría. Por esa razón, más que aferrarme a una imagen endiosada, monolítica, inmutable y pura, pero a la vez vacía de su persona, me quedo con la imagen del guía espiritual inmerso en el huracán de la historia, que ha logrado madurar en circunstancias adversas y que con los años ha sabido amplificar con su propio ejemplo el mensaje contenido en las enseñanzas budistas. Lamentable y paradójicamente esto es lo que menos se retiene de su figura. Se habla de él, se le alaba o se le critica, pero por un lado se desconocen los condicionamientos de su vida y por otro se ignora por completo el mensaje que vehicula. Nunca se me olvida la última vez que vino aquí y luego de dar una larga y detalladísima charla sobre ciertas enseñanzas budistas, la gente quiso seguirlo dentro de otro recinto más pequeño donde no todos cabían. Lo más triste es que ese mismo público que lo acababa de oír hablar de moderación y de paz actuaba incluso con violencia verbal y hasta física para lograr su propósito. Es decir, muchos dentro del público no habían entendido ni papa. ¿Qué se puede esperar entonces de quienes sólo ven los aspectos más superficiales del líder político?
Entonces lo que yo pediría a quienes lo acusan es que se familiaricen en profundidad con su mensaje. Tal vez entonces aprendan a amarlo y respetarlo… o al menos a entenderlo mejor. También pediría que tomemos con pinzas las distintas cosas que se dicen en la Red. No me extrañaría que muchas de estas páginas sean en realidad páginas de propaganda patrocinadas de algún modo por el gobierno chino, quien ha sido el primero en tratar de desprestigiarlo. O por lo menos que sean páginas administradas por individuos o grupos con intereses parecidos a los de los chinos. Una de las que más me llamó la atención es la de “Workers World”. Casual y significativamente en su logo hay una gran estrella roja y su lema es “trabajadores y pueblos oprimidos del mundo: uníos”… se entiende pues cual es su filiación. En uno de sus artículos se dice lo siguiente:
“Tibet and Tibetan Buddhism would have been of little interest to U.S. or British imperialism had it not been for the great Chinese Revolution, which swept away all the old, corrupt feudal society.
This was a revolution that involved mass movements of millions of poor peasants organizing to distribute the land and throw out the old landlords. This great social upheaval unleashed the creative energy and participation of a quarter of humanity. Yet the Western media instead glorifies the old Tibet.” (la negrita es mía)
Visiblemente entonces hay una gran admiración por la Revolución China, que como toda revolución ha tenido sus nobles conquistas, es justo admitirlo. Pero de reconocerlas a ensalzar unívocamente todas sus actuaciones y concomitantemente a desprestigiar todo lo que representa el Dalai Lama (incluido el mismo budismo, al relacionar este cuerpo de enseñanzas en general con prácticas oscurantistas o hacerlo de algún modo responsable de estas) hay un enorme paso que no daré. Uno puede ser crítico con un individuo o con tal y tal aspecto de una práctica humana, pero hay críticas que visiblemente se hacen con mala intención. Esas son las que yo trato de evitar. En todo reconozco que hay páginas que abordan el problema desde una perspectiva relativamente más potable, por ejemplo la de Straight.com. Pero esto no es nuevo, ya que incluso ciertas organizaciones protibetanas como el comité Canada Tibet, han dado ellas mismas a conocer algunas de estas historias. Pero aún estos artículos no pueden, porque no es su propósito, dar cuenta del enorme alcance del mensaje transmitido por el Dalai Lama y que ojalá sea más difundido y puesto en práctica.
3.4.08
Velando por el Tíbet
San José, 2008 (esta foto la tomé durante la manifestación) Pasados unos 45 minutos bajamos de forma ordenada y pacífica por el boulevard de Rohrmoser, rumbo a la embajada china, pero no pudimos llegar hasta ella porque la policía había puesto barricadas en todas las vías de acceso. A mí eso me parece una flagrante violación a la libertad de tránsito, pero así son las cosas en este país: una de cal y otra de arena... es decir, por un lado las autoridades cierran la calle para permitir el paso de los manifestantes, pero por otro no se les deja llegar a destino. En otras épocas si se hubiera hecho una marcha a la embajada rusa para exigir respeto a los derechos humanos en ese país, habría habido una gran alharaca de parte de la Nación & Co. si algo similar hubiese ocurrido, pero ahora que nos conseguimos un socio comercial poderoso -que se dice comunista- las cosas son muy distintas: guardamos silencio; dejamos que el socio se instale convenientemente frente a la casa de nuestro presidente, y por último nos felicitamos de matar dos pájaros de un tiro al “proteger” ambas residencias con la misma guardia pretoriana. Pero ¿de qué las protegemos? me pregunto yo, si marcha más pacífica no es posible concebir.
Ante la provocación lo que hicimos fue sentarnos en la calle a la luz de nuestras candelas y nos pusimos a cantar un mantra que flotaba en el silencio de la noche con fuerza mística. De los robles del boulevard caían sobre nuestras cabezas flores rosadas en signo de respuesta. Claro, antes hubo algunas protestas verbales, pero fueron respetuosas. El único tímido insulto que oí de boca de un joven algo molesto con las barricadas me encargué yo mismo de moderarlo.
Después de un tiempo finalmente la gente se fue yendo. Cuando iba para mi carro noté que dos chinos con cara de dinámicos burócratas -sin duda de la embajada- miraban la manifestación de lejos mientras conversaban con unos policías. Seguramente ignoraban que ya nosotros nos habíamos organizado para presentar un recurso de amparo, que si bien no pretendía obtener una acción inmediata, sí busca crear un precedente a nuestro favor. Ojalá la jueces lleguen a darnos la razón. Claro, eso no resolverá nada de lo que ocurre en el Tíbet, pero al menos estamos con su sufrido pueblo.
Hasta donde sé el único medio escrito que dió cuenta de esta marcha es el Tico Times en un artículo en inglés que se puede consultar aquí.
Y a continuación otras fotos que tomé el mismo día.



En el sitio de la asociación tibetana han sido publicadas más fotos mías acompañadas de una pequeña nota que al parecer publicó La Nación. Par ver esa sección a partir de la página de acceso, primero hacer click en el botón "Red internacional de apoyo al Tíbet" a la izquierda de la pantalla y luego -en la página que se abre- hacer click en el botón "Vigilia del 31 de marzo" en alto de la pantalla (lo explico así porque no está activado un link directo).
Temas: crónica, del mundo, realidad nacional, religión
31.3.08
Tíbet: Su dolor, mi verguenza
Tan Danhong se mudó a Israel desde Chengdu en 2005, y está actualmente enseñando idioma chino en la Universidad de Tel Aviv.
… Por más de una década, yo he entrado frecuentemente a Tibet y a menudo me quedé allí por largo tiempo, viajando o trabajando. Yo he conocido toda clase de tibetanos, desde los jóvenes de las calles, artistas populares, pastores de las praderas, doctores en atención primaria de salud en las aldeas de las montañas, hasta funcionarios comunes en agencias del estado, vendedores callejeros en Lhasa, monjes y limpiadores en los monasterios, artistas y escritores.
Entre aquellos tibetanos que he conocido, algunos francamente me dijeron que Tíbet era un pequeño país varias décadas atrás, con su propio gobierno, líder religioso, moneda y milicia; algunos se quedaban en silencio, con un sentido de impotencia, y evitaban conversar conmigo, una china Han, temerosos de un tema delicado. Algunos piensan que no importa lo que pasó, es un hecho histórico que chinos y tibetanos tenían una larga historia de intercambios entre ellos, y la relación debía ser cuidadosamente mantenida de ambos lados. Algunos estaban enojados por el proyecto del ferrocarril y porque sus calles se llamaban “Calle Beijing”; “Calle Jiangsu”; “Calle Sichuan-Tibet”; pero otros lo aceptaban felizmente. Algunos dicen que ustedes (chinos Han) invierten millones en Tíbet pero ustedes también tenían cuanto querían e incluso más; algunos dicen que ustedes invierten en el desarrollo pero que también destruyen, y lo que ustedes destruyen es exactamente lo que nosotros guardamos como un tesoro.
Lo que quiero decir aquí es que no importa cuán diferente sean estas personas, ellos tienen una cosa en común: ellos tienen su propia visión de la historia, y una profunda creencia religiosa.
Cualquiera que ha estado en Tíbet, debe haber sentido esa creencia religiosa entre los tibetanos. En realidad, muchos estaban conmovidos por eso. Tal actitud se ha mantenido a través de su historia, y se expresa en su vida diaria. Este es un valor muy diferente, especialmente comparado con aquellos chinos Han que no tienen creencias, y ahora veneran el culto al dinero. Esta creencia religiosa es lo que los tibetanos cuidan como lo máximo. Ellos proyectan su creencia hacia el Dalai Lama como una persona religiosa.
Para cualquiera que ha estado en Tíbet, no debe ser extraño ver la “común escena tibetana”: ¿Hay algún tibetano que no lo venere (al Dalai Lama)? ¿Hay algún tibetano que no quiera colgar su foto en su propio altar? (Esas fotos son pasadas de contrabando desde el exterior, copiadas secretamente y agrandadas, no como aquellos retratos de Mao impresos por el gobierno que nosotros los chinos Han una vez tuvimos colgados). ¿Hay algún tibetano que quiera irrespetar verbalmente al Dalai Lama? ¿Hay algún tibetano que no quiera verlo? ¿Hay algún tibetano que no quiera regalarle una khata (bufanda blanca de bienvenida)?
En lugar de aquellas voces que los gobernantes quieren escuchar, ¿hemos escuchado alguna vez las voces plenas y reales de los tibetanos? Aquellos chinos Han que hemos estado en Tíbet –no importa si altos oficiales, funcionarios de gobierno, turistas o gente de negocios, ¿hemos escuchado sus voces reales, las que son silenciadas pero todavía hacen eco en todos los lugares?
¿Cuál es la verdadera razón por la que todos los monasterios en Tíbet, tienen prohibido colgar la foto del Dalai Lama? ¿Cuál es la verdadera razón de que todas las unidades de trabajo tengan oficiales para chequear cada familia y castigar a los que colgaron su foto? ¿Cuál es la verdadera razón por la que el gobierno detiene a toda la gente o a todos los creyentes en su camino de peregrinaje en todos los días de celebración religiosa” ¿Cuál es la razón por la que la policía excluye a los empleados del gobierno por tener hijos estudiando en Dharamsala? ¿Cuál es la razón por la cual, en todos los tiempos sensibles, los oficiales del gobierno sostienen reuniones en monasterios para forzar a los monjes a prometer “apoyo al liderazgo del Partido” y “No tener relaciones con la camarilla separatista del Dalai Lama? ¿Cuál es la razón por la que nosotros rechazamos negociar, y constantemente solemos deshumanizar el lenguaje para humillarlo?
Después de todo, ¿no es esa la misma razón para reforzar la “común escena tibetana” haciendo este símbolo de nacionalidad más sagrado? ¿Por qué no podemos sentarnos con el Dalai Lama quien ha abandonado los llamados por “independencia” y ahora defiende un “camino medio” y negociamos con él con sinceridad, para lograr “estabilidad” y “unidad” a través suyo?
Porque la diferencia de poder entre los dos lados es muy grande. Nosotros somos demasiados, demasiado poderosos: aparte de las armas y el dinero, y la destrucción cultural y la violación espiritual, nosotros no conocemos otras maneras de lograr “armonía”.
………
Este grupo de gente cree en el budismo porque ellos creen en la causa y el efecto y en la reencarnación, se oponen a la ira y al odio, desarrollan una filosofía que los nacionalistas Han nunca serán capaces de entender. Muchos monjes tibetanos amigos, justo el tipo de “monjes alborotadores” que están en los monasterios, me explicaron su visión sobre la “independencia”: “en efecto, nosotros bien podemos haber sido étnicos Han en una previa encarnación, y en nuestra próxima encarnación podríamos volver a ser étnicos Han. Y algunos étnicos Han bien pueden haber sido tibetanos en una vida previa y pueden volver a serlo en su próxima vida. Extranjeros o chinos, hombres o mujeres, amantes o enemigos, la reencarnación no tiene fin. Mientras la rueda gira, los estados nacen o mueren, por lo tanto ¿qué necesidad hay para la independencia?” Esta clase de religión, esta clase de creyente, ¿puede uno pensar que sería fácil de controlar? Sin embargo hay una paradoja aquí: si uno los quiere hacer renunciar al deseo de la independencia, entonces uno debe respetar y proteger su religión.
……..
No mucho tiempo atrás, yo leí anuncios de algunos radicales tibetanos sobre un foro sobre el Tíbet en línea. Estos anuncios decían bruscamente: “Nosotros no creemos en el budismo, nosotros no creemos en el karma. Pero nosotros no hemos olvidado que somos tibetanos. Nosotros no hemos olvidado nuestra patria. Nosotros ahora creemos en la filosofía de uds. chinos Han: “¡El poder viene del cañón de una escopeta! ¿Por qué uds. chinos Han vinieron a Tíbet? Tíbet pertenece a los tibetanos. ¡Fuera de Tíbet!”
Por supuesto que detrás de esos anuncios, hay un sobrecogedor número de anuncios de “patriotas” Han. Casi sin excepción, esas respuestas están llenas de palabras tales como “¡Mátenlos!” “¡Aniquílenlos!” “¡Límpienlos con sangre!” “¡El Dalai es un mentiroso!”; esas “pasiones” de los adoradores de la violencia con la que estamos tan familiarizados.
Cuando leo esos anuncios, me siento muy triste. Entonces esto es karma…
La semana pasada, después de colgar el teléfono sin poder localizar a nadie del otro lado, cuando me topé con la censura en la información causada por el bloqueo de Internet, siquiera yo creo que Xinhua (la agencia oficial de noticias china) ha dicho, (extrañamente yo creo esta parte): Hubo tibetanos que incendiaron comercios y mataron a esos pobres inocentes chinos Han que estaban ganándose la vida. Y todavía me siento extremadamente triste.
Pero la cuestión es desde cuándo están plantadas esas semillas. Durante los tiroteos de 1959, durante la masiva destrucción de la Revolución Cultural; durante la represión de 1989; durante el tiempo en el que pusimos al Panchen Lama bajo arresto domiciliario y lo reemplazamos con nuestro propio títere; durante esas incontables reuniones políticas y confesiones en los monasterios; o durante el tiempo cuando una monja de 17 años fue baleada en la magnífica montaña, sólo porque ella quería ver al Dalai Lama.
O durante numerosos momentos que parecen triviales pero que nos hacen avergonzar: yo estaba avergonzada cuando veía a los tibetanos comprar pescado vivo a los vendedores de pescado Han, en la calle y ponerlos de vuelta en el río Lhasa; yo estaba avergonzada cuando veía más y más mendigos Han en las calles de Lhasa, incluso los mendigos saben que es más fácil mendigar en Tíbet que en otras áreas Han; yo me sentía avergonzada cuando veía aquellas horribles cicatrices por las minas en las montañas sagradas a la luz del sol en la mañana; yo me sentía avergonzada cuando escuchaba a la élite de chinos Han, quejarse de que el Gobierno chino ha invertido muchos millones de yuan, que la política económica favorece a los tibetanos, y que el PBI ha crecido muy rápido, entonces “¿qué más quieren estos tibetanos?”
¿Por qué no pueden entender que la gente tiene diferentes valores? Mientras uds. creen en el lavado de cerebro, el poder de un arma y del dinero, hay una creencia espiritual que ha estado en sus mentes por miles de años y no puede ser arrasada. Cuando uds. se reivindican a sí mismos como “salvadores de los tibetanos de la sociedad esclavista”, yo estoy avergonzada por su arrogancia y sus engaños. Cuando la policía militar con sus armas pasa a mi lado en las calles de Lhasa, y cada vez que estoy allí veo hileras y más hileras de bases militares… sí, yo, una china Han, me siento avergonzada.
……
Lo que me hace sentir más avergonzada es la “patriótica mayoría”. Ustedes son los decadentes de Qinshi Huandi quien conoce sólo la conquista matando; ustedes son los chovinistas que dominan al débil por la fuerza; ustedes son los cobardes que se esconden detrás de las armas y recogen a las víctimas tiroteadas; ustedes sufren del síndrome de Estocolmo; ustedes son los locos sedientos de sangre de una cultura “avanzada” de cortar despacio y castración. Ustedes son las mentes enfermas desplegando la bandera “patriótica”. Yo los miro con desprecio. Si ustedes son chinos Han, yo estoy avergonzada de ser una de ustedes.
Lhasa está bajo fuego, y hay disparos en las áreas tibetanas de Sichuan y Qinghai. Incluso yo creo esto, en efecto yo creo esta parte de los hechos. En esos anuncios “patrióticos” en los que se grita: “¡Mátenlos!”, “¡Aniquílenlos!”, “¡Límpienlos con sangre!”; “¡El Dalai es un mentiroso!” yo vi la imagen en el espejo de esos tibetanos radicales. Déjenme decirles que ustedes (“jóvenes patrióticos”) son chovinistas Han que han destruido miles de años de amistad entre los Han y el pueblo tibetano; ustedes son los principales contribuyentes al odio entre los grupos étnicos. Ustedes no apoyan mucho a la autoridad; en cambio, ustedes están en efecto “apoyando en gran medida” la “independencia tibetana”.
El Tíbet está desapareciendo. El espíritu que lo hace bello y pacífico está desapareciendo. Se está convirtiendo en nosotros, convirtiendo en lo que no se quería convertir. ¿Qué otra chance tiene cuando enfrenta la preocupación de ser enajenado? Mantener su tradición y cultura, y revivir su antigua civilización; o cometer actos de suicidio que sólo sumará a los sangrientos nacionalistas Han, vergonzosa gloria?
Sí, yo amo Tíbet. Yo soy una china Han que ama Tíbet, sin importar si es una nación o una provincia. Personalmente me gustaría pertenecer a la misma gran familia que los tibetanos. Yo abrazo relaciones que vengan auto seleccionadas y en pie de igualdad, no controladas o forzadas, tanto entre personas como entre naciones. No tengo interés en sentirme “poderosa”, o hacer que otros te teman o que se sientan obligados a obedecerte, tanto personas como naciones, porque lo que está detrás de tal “sentimiento” es verdaderamente vergonzoso. Yo dejé Tíbet varios años atrás, y extrañarlo se ha convertido en parte de mi vida diaria. Yo quiero volver a Tíbet, como una bienvenida china Han y disfrutar una amistad real como una vecina de igual condición o un miembro de la familia.
21.3.08
Pekín 2008
No es precisamente por este diseño de Reporteros sin Fronteras que China le ha impedido a los periodistas internacionales cubrir los últimos eventos en el Tibet que han culminado con la muerte de al menos 80 personas.
19.3.08
Comunicado de prensa
I would like to take this opportunity to express my deep gratitude to world leaders and the international community for their concern over the recent sad turn of events in Tibet and for their attempts to persuade the Chinese authorities to exercise restraint in dealing with the demonstrations.
Since the Chinese Government has accused me of orchestrating these protests in Tibet, I call for a thorough investigation by a respected body, which should include Chinese representatives, to look into these allegations. Such a body would need to visit Tibet, the traditional Tibetan areas outside the Tibet Autonomous Region, and also the Central Tibetan Administration here in India. In order for the international community, and especially the more than one billion Chinese people who do not have access to uncensored information, to find out what is really going on in Tibet, it would be of tremendously helpful if representatives of the international media also undertook such investigations.
Whether it was intended or not, I believe that a form of cultural genocide has taken place in Tibet, where the Tibetan identity has been under constant attack. Tibetans have been reduced to an insignificant minority in their own land as a result of the huge transfer of non-Tibetans into Tibet. The distinctive Tibetan cultural heritage with its characteristic language, customs and traditions is fading away. Instead of working to unify its nationalities, the Chinese government discriminates against these minority nationalities, the Tibetans among them.
It is common knowledge that Tibetan monasteries, which constitute our principal seats of learning, besides being the repository of Tibetan Buddhist culture, have been severely reduced in both in number and population. In those monasteries that do still exist, serious study of Tibetan Buddhism is no longer allowed; in fact, even admission to these centres of learning is being strictly regulated. In reality, there is no religious freedom in Tibet. Even to call for a little more freedom is to risk being labeled a separatist. Nor is there any real autonomy in Tibet, even though these basic freedoms are guaranteed by the Chinese constitution.
I believe the demonstrations and protests taking place in Tibet are a spontaneous outburst of public resentment built up by years of repression in defiance of authorities that are oblivious to the sentiments of the local populace. They mistakenly believe that further repressive measures are the way to achieve their declared aim of long-term unity and stability.
On our part, we remain committed to taking the Middle Way approach and pursuing a process of dialogue in order to find a mutually beneficial solution to the Tibetan issue.
With these points in mind, I also seek the international community's support for our efforts to resolve Tibet's problems through dialogue, and I urge them to call upon the Chinese leadership to exercise the utmost restraint in dealing with the current disturbed situation and to treat those who are being arrested properly and fairly.
Dalai Lama
31.1.08
Mi súper héroe
Me alegró muchísimo la noticia, no solo porque el beneficiado es un queridísimo y admirado amigo con el que he pasado veladas estupendas vineando, viniando, karaokeando y filosofando sobre el arte, la vida y el amor, sino también -y sobre todo- porque es un excelente pintor y grabador: A Adrián Arguedas le fue otorgado ayer el premio nacional de pintura por su muestra “Súper héroes”, que es francamente de lo mejor que yo he visto en pintura en este país desde hace años. Esto es casi como un tricampeonato, porque es la tercera vez que Adrián obtiene un premio nacional (anteriormente lo había recibido una vez en grabado y otra en pintura por "las cualidades del blanco"), pero es un tricampeonato apabullante e inobjetable porque el pincel de Adrián es de una efervescencia creativa sin igual (lo que no quita que en este país haya una pléyade de magníficos pintores). Y que no se tome esto como que le estoy pasando la brocha gorda a Adrián, no, nada de eso, él sabe que no es así -y además con él no funcionaría-. Ese reconocimiento se lo merece ampliamente y me complace sinceramente que se lo otorguen. ¡Felicidades de todo corazón mi estimadísimo!
Temas: artes, realidad nacional
24.1.08
Ocurrencias bautismales
Hubo un cartago que propuso que se llamara “Fello Meza”, por supuestamente ser el mejor futbolista que ha tenido este país, olvidando no solo que el estadio del cartaginés lleva ya ese nombre, sino que el título de mejor jugador se lo disputa el manudo Alejandro Morera. Otra persona propuso el nombre de Silvia Úrsula Poll –lo que sonaría más si en vez de un estadio se construyera una “Olympic Pool”; y una más sugería que se llamara “Estadio Chapuí”, por ser el apelativo del padre aquel que en 1783 donó los terrenos de la Sabana, lugar donde se ubicará el estadio (sobre el glorioso polvo del que ya existe). Este último proponente seguramente quería decir que como las masas enloquecen en los estadios, sería apropiado ese apellido que ya es utilizado para nuestro hospital psiquiátrico, pero esto vendría a triplicar las nomenclaturas porque el nombre completo de la Sabana es “Parque la Sabana Padre Chapuí”.
Un memorioso pedía que se bautizara al estadio como “Estadio Rafael Ángel Pérez”, en honor a aquel gran corredor de fondo, que por cierto una vez me entrenó en mis tiempos atléticos. A mí me hubiera gustado ese nombre por gratitud, pero al parecer a la audiencia le resultó indiferente, seguramente con razón porque en el fondo no es para tanto. Un radioescucha lanzó en vez un inspirado “Estadio Jardín de las Américas” y otro le respondía con un “Estadio la Paz de Centroamérica”. A partir de ahí no hubo más que un paso para que la siguiente propuesta fuera “Estadio Oscar Arias”, por supuestamente ser un gran presidente y premio Nobel que además gestionó el dinero ante los chinos. Esta originalidad fue secundada por otras personas y creo que fue la que cosechó mayor éxito. Pero al entrar en la siempre pantanosa política, no podía faltar quien propusiera que el estadio se llamara “Pepe Figueres” y seguramente por ahí a más de uno se le ocurrió también “Estadio Calderón”… pero no tata sino junior… Y ya para rematar: ¿Qué tal “Estadio Figuerillos”, o “Estadio G.W. Villalobos, o bien “Estadio Padre Minor”? Así, en pleno alarde de ocurrencias, alguien llamó para soltar su genial idea resumen: “Estadio Nacional Chaparritos de Oro”.
Al llegar a ese punto a mí se me evaporó el pudor y entonces decidí lanzar mi ayotada, pero finalmente no pude hacerlo porque se acabó el programa antes de que yo supiera a qué número debía llamar. En todo caso la consigno aquí para que perdure de algún modo en los laberínticos registros de la historia: Yo quería decir en directo para todos los costarricenses que se dejaran de varas, que no era a Arias a quien le debíamos el estadio, sino al subpagado y subyugado pueblo chino y que por eso le deberíamos poner, mínimo, “Estadio del pueblo Mao Zedong” o bien “Estadio Confuso”… digo… Confusio.
Temas: deportes, humor, intrascendentes, política, realidad nacional


