9.1.08

San José me mata

Quizás deba decirlo algún día: San José es la ciudad más anti-afrodisiaca que conozco. No encuentro en ella nada sexy, nada que sacuda las hormonas y despierte la libido con el vigor que lo hacen ciudades como París o Buenos Aires por ejemplo. La importancia del ambiente en la sexualidad es algo que no se puede pasar por alto y por ello estoy convencido de que hay ciudades que cumplen mejor su función erótica que otras.

Hay ciudades que ya sea por su atmósfera, por sus espacios o por las diversas actividades que se desarrollan en ellas, logran propiciar relaciones entre los cuerpos de sus habitantes que llegan a ser más inspiradoras que otras. En San José la gente vive encerrada, vive demasiado tensa y atemorizada por la inseguridad, hay pocos espacios suficientemente agradables como para que el ciudadano decida relajarse y abrir sus sentidos.

Es casi imposible, por ejemplo, que el flirteo se dé en sus aceras híper-contaminadas o en sus medios de transporte incómodos y hacinados. Si por casualidad uno llega a establecer una relación, no hay sitios adecuados para abonarla, casi no hay lugares bonitos donde caminar como pueden ser la vereda de un río o un parque con senderos, tan propicios para ir tomados de la mano y besarse. Hay muy pocos cafés donde uno pueda instalarse al aire libre a ejercer la placentera actividad que consiste en mirar a los otros y los que hay, o son muy caros o están en sitios aislados. El resultado en ambos casos es que la frecuentación y las posibilidades de establecer ligues se reducen. En consecuencia, lo único que aumenta es la triste cifra de la soledad.

Claro que como en todas partes del mundo sí hay discotecas, bailongos y otros sitios nocturnos que cumplen una función coadyuvante en el amor, pero para los que, por X razón, no nos gustan ese tipo de ambientes, las opciones se ven muy disminuidas. Quedan los Malls, pero su enorme carga comercial desvirtúa bastante esos espacios.

Aún para las personas con una pareja estable –como es mi caso- la función erótica de la ciudad es importante. Quedarse en la casa siempre resulta, a la larga, asfixiante y poder renovar sus energías en ambientes estimulantes se vuelve una necesidad imperiosa. Sin embargo, son tan pocas las opciones, que el desgaste de la vida amorosa se vuelve un fantasma cada vez más real.

En consecuencia, abogo por iniciar una campaña frente a los poderes públicos para convertir de algún modo, a esta triste ciudad, en una ciudad con sex appeal (mediante cirugía estética, implantes o lo que sea), porque San José le mata las ganas a cualquiera.

5 comentarios:

Lilit dijo...

Receta para evadirse:
Rodea su cintura con tus dos manos, pégate a ella, bésala suavemente mientras cierras tus ojos.
En segundos estarás lejos de San José y muy cerca del cielo!
Saluditos Eugenio!!

Lilit dijo...

Ah.. me olvidaba, como sigues de tu rodilla? ya recuperado?
Mejorate pronto!

Quimera dijo...

Jaja, gracias por la receta, aunque no hablaba tanto por mí como por los jóvenes de hoy. Después de haber vivido años de juventud en una ciudad grande y vibrante, uno lamenta un poco que San José sea tan limitada, tan fea, tan asfixiante. En tiempos de nuestros abuelos, cuando San José era una aldea, paradójicamente las cosas eran muy diferentes. Uno ve las fotos viejas y las calles se ven más hermosas. Sin duda había otros problemas, pero en esos tiempos el aire era más limpio y la gente salía a caminar más, a pasear en "La avenida de las damas" (por algo se llamaba así). Nuestra generación sustituyó luego esa salida por el "avenidazo" (paseo por la Avenida Central), pero eso hoy ha cambiado mucho. Hay otras opciones, cierto, pero para el tamaño que ha alcanzado la ciudad las encuentro limitadas, desproporcionadas con lo que debería ofrecer. Además, la inseguridad reina y si uno sigue tu receta muy al pie de la letra, puede encontrarse efectivamente muy cerca del cielo, porque por cerrar los ojos y distraerse le metieron una puñalada o un balazo.

De mi rodilla estoy muy bien, gracias por preguntar. Mi madre me dió fisioterapia un día, me enseño unos ejercicios para mi lesión específica y ya hoy casi no me duele ni renqueo, aunque sigo sintiendo que está frágil.

Un abrazo.

Lilit dijo...

Tienes mucha razón, en la medida que nos sigamos alejando de la naturaleza, de lo simple, cada vez andaremos mas lejos de nosotros mismos.
Me alegro mucho que la rodilla este mejor.
Besitos Eugenio!

silvia piranesi dijo...

pa qué te digo que no si sí.