15.9.06

Desfile de Faroles

Nunca les presté mucha atención porque siempre los vi como uno más de esos ritos institucionales impuestos desde la oscura sapiencia que igual pretende que vayamos una vez por semana a misa o bien que nos paremos firmes en todo momento y lugar si por casualidad llegan a nuestros oídos las notas del himno nacional. Un imperativo que surge más de la autoridad del entorno social que de la naturalidad de la convicción propia, aunque reconozca el sentido y la importancia de una independencia que nos cayó del cielo. Pero claro está: a diferencia de otros ritos patrioteros, el desfile de faroles tiene algo de poético con sus lucesitas tricolores... lo que les da un toque japonés o chino que los hace un poco más potables a mi sentido estético.

Sin embargo, ayer me sentí algo nostálgico pensando en todos esos niños desfilando con sus faroles, sin siquiera suponer que muy probablemente sea el último desfile que guarde un poco de sentido antes de que la cortina de hierro del TLC se abata sobre la poca soberanía real que aún nos queda. Si las cosas siguen su curso actual, el próximo año a estas alturas el TLC habrá sido aprobado y habrá entrado en vigor. Entonces, a pesar de las libertades que muchos comerciantes y empresarios encontrarán para ejercer su negocio y de los beneficios que algunos trabajadores y ciertos consumidores puedan lograr, el país, como un todo, habrá perdido mucha de su libertad. En esas condiciones la celebración ritual de la independencia será aún más vacío... tan vacío y hueco como un farol sin luz.

2 comentarios:

Ana Beatriz dijo...

Los catorces de setiembre cuando oigo o veo pasar el desfile de faroles me recuerdo haciendo el amor una tarde de lluvia gris...nueve meses después más menos nació Viviana mi hija mayor...por eso me gustan los desfiles de faroles!!!!!
A Inés y a vos, mil gracias por las empanadas y el vino y la excelente conversación con amigos y desconocidos.

Quimera dijo...

Tus razones para que te gusten los desfiles de faroles son insuperables. Si yo tuviera un recuerdo similar seguramente sería un gran fetichista de los desfiles de faroles... jeje.

A vos muchas gracias por la grata compañía. Esperemos que pronto haya nuevas ocasiones de reunirnos.