11.10.06

Devolver el silencio

Es como si tanta palabra intrascendente tratando de salvarse del olvido al que otros y yo mismo las habíamos condenado hubiera terminado por enfermarme. Es como si la palabra trascendente de otros me hubiera escrito la receta de la cura. Y ésta, como suele ocurrir con las indigestiones, la estoy alcanzando gracias a un gran vómito. No una amalgama de alimentos ingeridos y jugos gástricos, sino una devolución del silencio.

“Volver al silencio” podría ser un hermoso refrán para una campaña política. Pero también lo es “devolver el silencio”. En un tiempo de absoluta vulgaridad que se manifiesta de las formas más diversas e insidiosas, esa hoja de ruta me parece la única digna de ser seguida, en todo caso es la senda que me conviene personalmente. Por ello, estimado lector o lectora, está usted leyendo mis últimas palabras en este blog ya que he decidido volver al silencio, como se vuelve a la tierra a cultivar frutos.

El blog quedará como un puente hacia otros sitios que hasta el momento he frecuentado así como hacia mis otros dos blogs que seguirán funcionando a ritmo pausado: Cosas de Jota y Tinta y Luz. Sin embargo, este último será dedicado en lo sucesivo únicamente a la fotografía, será en estricto sentido un fotoblog. La imagen es muda y pienso que, contrariamente al conocido refrán, no es que ella tenga la capacidad de decir más que mil palabras. No, no dice una sola… Es puro silencio, un silencio que no es ni mejor ni peor que cualquier charanga, pero que, al igual que la muerte, no emite ni medio decibel.

Gracias a los que se acercaron, gracias a los que me leyeron, gracias a los que comentaron o me enlazaron, gracias en especial a Julia que me alentó en esto del blogueo… Perdón a los que se durmieron y no soñaron. Ciclos del Sueño termina aquí porque algún día hay que despertar.

12 comentarios:

itzpapalotl dijo...

Buena suerte en el lado silencioso de las cosas. Te seguiré espiando a través de las obras.

Quimera dijo...

Merci beaucoup Itz. Ese ese un buen título para algo... el lado silencioso de las cosas. Yo por mi parte no dejaré de leer tus posts porque ya se me hizo vicio... no he encontrado en ningún blog de por estas tierras mejores textos, así que repito lo que ya dije un día por allá: deberías hacer una antología.

PLUMA LIBRE dijo...

Pero entonces... es acaso que las letras se iran a dormir?

Amigo Quimera: Si algun dia se despiertan o alguna noche el insomnio las inquieta....puedes dejarlas en la Pluma Libre, que ahi podran dejar el sueño y dejar el silencio, ahi podran estar despiertas mientras estés en tu ciclo de sueño de imagenes y de quimeras :)

Quimera dijo...

Las letras, las palabras, más bien se despiertan con un enorme bostezo antes de empezar a trabajar. Solo que irán a lo que se supone que deberían ir en mi caso: escribir guiones, urdir historias, imaginar imágenes, valga la cacofonía.

De repente a mediodía tendrán ganas de hacer la sieta y soñar sus ligeros sueños de nuevo porque nunca fui amigo de las pesadillas, más claramente lo que tuve siempre fueron antipesadillas... me acuerdo la vez que desperté carcajeándome y agarrándome la panza con un mal de risa incontenible porque me soñé que el antiguo Papa era uno de los tres chiflados... Larry, Moe y Juan P.

Gracias Pluma, no conocía tu sitio pero ahora que lo visité me pareció interesante. Si algo nuevo surge lo tendré en cuenta como peñasco para lanzar otra vez al aire mis palabras como avioncitos de papel... o como un puñado de plumas.

emilia dijo...

bueno, no estoy de acuerdo, aunque conozco ese hartazgo que tiene varias causas, no todas ellas menudas.

leyendo a lipovestsky, comprobamos que, después de una era de contención y hasta represión, la cultura se permite un giro hacia el extremo contrario, hasta el punto donde la transparencia es igual a obcenidad.

eso que en otro tiempo se habría exhortado a callar, a mantener en el secreto o el pudor, hoy se provoca, igual que la bulimia.

y en ese sentido, poniéndonos paranóicos, hasta es de sospechar la facilidad con la que podemos crear nuestros blogs para decir exactamente todo lo que se nos ocurra. es lo que en otro tiempo se habría llamado un "delito de solicitación".

y puede ser que ya te sientas, no que vas, sino que te llevan y estás harto y te quieras callar. aunque insisto, sería una lástima. comentas cosas que siempre me interesan y el tuyo es siempre un enfoque bastante sereno y equilibrado, como el de todo bun observador.

ahora, que si tienes 3 blogs, por supuesto que ya la central se te está recargando.
yo te sugiero que te tomes tu tiempo y no te despidas.
de todos modos, algo me dice que no podrás hacerlo por mucho tiempo.

el tuyo no es un ejercicio cualquiera.

silvia piranesi dijo...

no lo pudieron haber dicho mejor. Concuerdo con Emilia.

Quimera dijo...

Emilia, he leido varias veces tu comentario y me ha dejado pensando bastante porque en ningún momento me había planteado la perspectiva histórico-social de los blogs, en especial eso de transparencia = obscenidad. Es una ecuación acertada pero que en el fondo me aterra porque siempre fui muy malo para las matemáticas y me siento incapaz de resolverla, o al menos de resolverla de la forma más contradictoria posible y que es la que yo soñaría, es decir, de resolverla con elegancia, sin pornografías del alma (¿O será eso lo que todos esperan?). Evidentemente ya ahí estoy hablado de otra cosa, estoy transgrediendo la ecuación y abogando por un salto cualitativo de lo obsceno a lo erótico-espiritual ("erótico" en sentido figurado y "espiritual" como inmaterialidad intelectual, entiéndase bien) donde el otro término no es la transparencia sino la forma sugestiva. Pero para alcanzar esa elegancia se requiere un cierto retorno al pudor, que es algo cada vez más difícil de alcanzar actualmente, ya que como bien lo señalaste las sociedades contenidas o represivas que se destapan tienden a negar masivamente y sin medida los valores del antiguo orden, es decir tienden naturalmente al otro extremo que para el caso supone decir obscenidad.

En esas circunstancias difíciles para mí (tal vez porque soy libra y los libras se supone que somos ponderados, centrados, por igual alejados de la obscenidad y de figurados cinturones de castidad), pretendiendo seducir sin exhibirme, llego a optar metafóricamente y como último recurso por el color más vestidor, elegante, púdico y a la vez erótico que existe: el negro, que en realidad es un no-color usado también para el luto. Pero decir negro equivale a evocar la opacidad absoluta. Ahora bien, el equivalente literario de tal opacidad es el silencio (por ello me place imaginar el negro como el color del silencio). Pero ahí me topo con un contrasentido que me indica que la metáfora muere en ese punto, porque literariamente el silencio no es posible que lleve a un erotismo si se vuelve un silencio total. Y como yo abogo por dicho erotismo me veo en un callejón sin salida donde lo que me toca es alguna de las siguientes opciones:

-silenciarme aceptando mi impotencia erótico-textual o al menos que no soy bueno para los "strip tease" del alma
-degenerarme en el destape textual
-ejercer el difícil arte del erotismo textual mediante el susurro seductor, cambiando de color o bien variando el corte de la prenda.

Quisiera claramente lo último, pero cuán difícil me resulta. He probado diferentes colores y prendas infructuosamente. Parece que ninguna me va. Qué trabajo para finalmente no seducir a casi nadie. Porque el "delito de solicitación" del que hablaste, es claramente "delito de seducción". Se escribe para seducir de algún modo a un lector múltiple (y entre más plural mejor, porque de lo contrario se cae en una suerte de masturbación intelectual) pero en esa tarea es evidente el fracaso, en mi caso el delito fue solo delito en grado de tentativa. ¿Cómo lo sé? Bueno, porque tengo un medidor de accesos a esta página que me indica lo impopular que es y porque de los poquísimos que entran curiosamente casi nadie deja comentarios.

Ahora bien, no deja de asombrarme que mi post final se haya vuelto precisamente el post más exitoso de este blog en cuanto a comentarios aportados, por no decir el único. ¿Por qué? ¿Por qué cuando precisamente decido desaparecer completamente vistiéndome del color del silencio me hacen aparecer por sus comentarios? ¿No se dan cuenta que lo que hace existir un blog son los comentarios? Este blog siempre fue casi inexistente porque los aportes de sus lectores fueron muy exiguos y ahora que me voy se lamentan de ello… No me quejo de que hayan aparecido, me hace gracia la paradoja de que lo hayan hecho para el funeral…jeje.

Bueno, disculpen, me excedí en el comentario… tanto en extensión como en propósito (finalmente fue el más impúdico). En todo caso les agradezco a todos sus comentarios y espero verlos en mis otros blogs, que dicho sea de paso no creo que hayan sobrecargado la central porque de todos modos siempre fueron mucho más simples que éste. Ya veré con el tiempo si mi necesidad de decir es más fuerte que mi decisión de apagar esta vela. Por ahí siempre guardaré una cajetilla de fósforos por si acaso.

emilia dijo...

mi intervención anterior se vio motivada por mi desacuerdo con que suprimas este blog, pero además en el hecho de que me identifico plenamente con muchas de las cosas que te preocupan con relación al sentido de escribir y más aún, de escribir blogs, la exposición, la sobreexposición o el silencio...

yo misma de un arrebato suprimí el mío hace poco y luego me arrepentí.

al principio me pareció una oportunidad sin igual para poner a disposición (literalmente) de "todo el mundo", un libro que se presentó en el 2003 pero que finalmente, y por razones que nunca se me dieron, el libro simplemente no se publicó (en Ediciones Perro Azul).

poco después caí en la cuenta de que la naturaleza distinta del ciberespacio posiblemente defina nuevas formas de concebir ese encuentro entre el texto y su destinatario, pero que definitivamente no sería igual que con el medio impreso, aunque igual, su carácter democratizador es relativo en tanto que, el hecho de que algo esté disponible no equivale necesariamente a decir que sea accesible (y en muchos sentidos).

entonces empecé postear cosas que NO fueran poesía o que estuvieran ya "concluídas", porque es como estar hablando sin dar chance a que el otro intervenga, y bueno, puedo decir que efectivamente se volvió más interactiva la cosa.

aún así, todavía me pregunto qué es exactamente lo que implica alimentar un blog, y lo que esperamos de esta particular práctica: si lo hacemos por no perder la oportunidad, o porque creemos que, efectivamente tenemos mucho que decir, o porque nos sentimos miserablemente solos y esta es una forma menos rudimentaria de echar el mensaje en la botella... o por el contrario, si escribimos blogs precisamente para hacer pública nuestro poder de convocatoria, muchas amistades o irresistible encanto.

en fin, son muchas las razones y todas tan equidistantes y valederas que no hay por donde objetar alguna.

creo sin embargo, que la idea de compartir es la más sana, así sea solamente en el sentido unidireccional de "uno hacia afuera".

claro que a todos nos gusta la retroalimentación porque así nos afirmamos en nuestro sentido de pertenencia y en nuestra condición de personas, pero creo que ese interés debería de ser secundario, porque de lo contrario sufrimos inevitablemente por las expectativas que no se cumplen o se cumplen a medias.

por lo pronto, yo acabo de crear un blog nuevo que, por lo menos en principio, sí tiene una intencionalidad definida a diferencia de mi guanteamarillo. sin embargo, parte de lo que me interesa es ver cuánto tiempo pasa hasta la primera visita, (si es que se produce) y que por cierto, tendrá que ser de completos extraños, porque no he dado referencia a ninguno de mis conocidos o de las personas que de carambola llegaron hasta mi primer blog.

de este modo me estoy permitiendo experimentar aproximaciones nuevas a algunos temas de un modo enteramente anónimo, que por cierto, es otra forma de silencio o de verdad, pues quién sabe si, creyéndome invisible no descubra cuántas limitaciones me habría impuesto con tal de sostener la imagen de mí misma que me resulta menos incómoda de todas.

(Ja! de nuevo el tema del pudor).

así que no te atormentes amigo, no estás solo en esto. yo también soy libra y nos debatimos en mil dilemas, casi siempre planteados de un modo imposible.
lo que yo he aprendido es que hay que tranquilizarse, tomar aire y tomarnos en serio el placer, así sea el placer muy intelectual de jugar con el lenguaje y las ideas. jugar también es conocer.

lo que no es comunicación es masturbación, -solía decir luis camnitzer, por eso, comunicarse consigo mismo no cabe en la segundo término.

así que no te preocupes por eso tampoco. no es tu caso.

Quimera dijo...

Qué interesantes y estimulantes me resultan tus reflexiones Emilia.

Es muy justa tu apreciación sobre la relatividad democrática de este medio, que se da no solo porque la pretendida accesibilidad es bastante cuestionable desde diferentes puntos de vista, sino paradójicamente también por una sobreoferta de información y posibilidades de acceso. Recuerdo que en uno de mis primeros textos en este blog ya me cuestionaba sobre la saturación de la llamada blogósfera. En un ambiente enrarecido es muy difícil respirar y creo que ese sofocamiento me ha finalmente afectado de algún modo.

También recuerdo que suprimiste tu blog y que luego volviste. Ahí todavía sentía yo un último reducto de interés personal en mantener una “ventana abierta al mundo” y por eso defendí en ese momento esa posición que coincide en gran medida con la que has mencionado de “uno hacia fuera”. Pero no se trataba para mí de una ventana que permitiera al bloguero asomarse al mundo, sino lo contrario, o más exactamente que permitiera un encuentro entre su mundo y el de los lectores dentro del marco de esa ventana representada por el blog. Con la enorme diferencia con respecto a los medios escritos tradicionales de poder generar más fácilmente y en forma más directa una interacción no necesariamente agradable o aduladora.

Es curioso el hecho de que esa función que me parece tan importante la pueda ejercer hasta ahora con inédita amplitud. La metáfora erótica de mi comentario anterior no surgía de un interés mío por ejercer un “irresistible encanto” o probar mi “poder de convocatoria”, sino que iba referída sobre todo al tratamiento de los textos e ideas pero con el fin de generar encuentros que fueran más cualitativos que cuantitativos. A mí por ejemplo me resultaría completamente inmanejable mantener un volumen de accesos y comentarios como el que tiene “El fusil de Chispas”.

Te voy a decir que a pesar de que sin duda erré el objetivo y esperé ingenuamente que la retroalimentación fuera mayor, estoy satisfecho de algunos resultados alcanzados. Así por ejemplo aún mantengo correspondencia con la primera persona que me dejó un comentario en este blog ya que resultó ser que tenemos muchos intereses en común. También este intercambio con vos ahorita mismo me resulta completamente satisfactorio y creo que ya por ese solo hecho el blog valió la pena, así que en el fondo no dejo esta práctica bloguera con amargura o tormento, sino con el sentimiento de que hice lo que pude y de que si bien los resultados no fueron lo que yo hubiera esperado, sí me sorpredieron en modos que no había imaginado. ¿Por qué no continúo siendo así? Bueno, sencillamente porque se me apago la vela... por lo pronto murió o se durmió mi interés por seguir explorando este modo de comunicación en tanto soy yo quien lo genera (con esto quiero decir que aún no muere mi interés por visitar blogs como el tuyo y otros). Sin embargo, en al menos mi blog “Tinta y Luz”, encuentro una posibilidad para dar a conocer algunas cristalizaciones fotográficas de mi mirada que pueden provocar interacción y que son también manifestaciones del “uno hacia fuera” (me gusta mucho tu formula y hasta la contrapondría con la del “yo hacia fuera” porque entre el “yo” y el “uno” hay un gran trecho).

En lo que no coincido con vos es en tu apreciación de que los textos no “concluidos” permiten mayor interactividad. Esto porque en el fondo para mí cualquier texto, así sea una línea o una palabra, ya está concluido desde el momento en que se publica y pueden ser objeto de comentarios. En ese sentido no son menos acabados que una poesía que se ha pulido y repulido mil veces y que también puede generar todo tipo de reacciones.

Tu reporte sobre tu nuevo e incognito blog, así como también tu mención al libro que no pudiste (o “no te pudieron”) publicar no hacen más que azuzar mi curiosidad. En cuanto al blog espero que los vientos del azar me lleven por allá algún día y en cuanto al libro lo que me atrevo a sugerir es que lo publiqués como PDF descargable de algún sitio (yo al menos no dudaría luego en cargarlo en mi compu para leerlo). No todo en la red tiene porque ser “brevedad” o “postedad” para ser consumible. Todas las variantes son posibles. Dicho esto es muy cierto el hecho de que el anonimato puede ser también una forma de silencio o de verdad, esta vez sin el ruido de fondo y la estática producidas por las auto-censuras y los pudores del yo. Podría representar, por así decirlo, el salto de lo análogo a lo digital y con ello el redescubrimiento de lo musical verdadero en uno mismo.

Sin embargo, cuando empecé con mi blog, me acuerdo haber pensado seriamente si debía ser anónimo o no. Finalmente me decidí por que no fuera anónimo como medio de probarme a mí mismo hasta donde iría en la auto exposición y porque me parecía que al no ser anónimo generaba un mayor grado de responsabilidad que reconozco como un importante factor de determinación social y de ubicación de cara al mundo, además de ser también un mecanismo de autoconocimiento tanto por lo que me permite como por lo que me limita, a condición de estar dispuesto a escucharse.

Por lo demás estoy plenamente de acuerdo con Camnitzer y con la oportuna cita que hacés de él... qué importante poder siempre mantener verdadera comunicación conmigo mismo a todo nivel.

emilia dijo...

te seguiré en tus otros blogs.
gracias por la dedicación y las recomendaciones. las tendré en cuenta.

saludos

julia dijo...

no se terminó...¿ ves?

Quimera dijo...

Bueno, sí y no... sufrió una transformación. Ahora es algo más minimalista.